NACIONAL
Clausuran el salón de belleza del Senado tras causar polémica por reapertura después de ocho años cerrado
La reapertura del salón de belleza del Senado desata críticas y lleva a su clausura definitiva ante señalamientos de gasto excesivo y uso indebido de recursos
La administración del Senado clausuró el salón de belleza del Senado después de que su reapertura provocó críticas por el uso de recursos públicos. El espacio permanecía cerrado desde 2018 y volvió a operar recientemente, lo que generó señalamientos inmediatos en redes sociales y entre legisladores.
La dirección administrativa ordenó el cierre tras revisar autorizaciones internas y detectar inconsistencias en el proceso de reapertura. Además, recibió quejas formales de grupos parlamentarios y de ciudadanos que cuestionaron la pertinencia del servicio dentro del recinto legislativo.
Origen de la polémica por la reapertura
El Senado inauguró este salón décadas atrás como un servicio opcional para personal y legisladores. Sin embargo, lo cerró en 2018 tras recortes presupuestales y críticas similares a las actuales.
En enero de 2026, la mesa directiva autorizó su reapertura con el argumento de rehabilitar espacios de apoyo laboral. No obstante, la remodelación, el equipamiento y la contratación de personal generaron rechazo inmediato por el contexto de austeridad.
Diversas voces señalaron que el gasto destinado al salón contrastaba con demandas ciudadanas de mayor eficiencia y enfoque en tareas legislativas prioritarias. Las críticas crecieron rápidamente y presionaron a la administración a revisar la decisión.
Reacciones y consecuencias administrativas
Varios senadores calificaron la reapertura como un error político que dañó la imagen del Senado ante la opinión pública. También propusieron revisar otros servicios internos para evitar situaciones similares.
La administración abrió un expediente para revisar posibles faltas administrativas en el proceso de autorización. Asimismo, evaluará si existieron violaciones a normas financieras o a lineamientos de uso de espacios institucionales.
Organizaciones civiles celebraron la clausura del salón de belleza del Senado y pidieron que la investigación determine responsabilidades claras. Este caso reavivó el debate sobre el uso del presupuesto y la transparencia dentro del poder Legislativo.
El episodio exhibe una dosis evidente de cinismo político: en 2018, la misma corriente que hoy domina el Senado calificó el salón de belleza como símbolo del despilfarro “neoliberal” y lo cerró bajo la bandera de la austeridad republicana. Años después, esa narrativa se diluyó cuando la administración legislativa decidió reabrir el espacio con recursos públicos, como si la memoria institucional tuviera fecha de caducidad.
La reapertura no solo contradijo el discurso original, sino que dejó al descubierto una doble moral que convierte la austeridad en consigna circunstancial y no en principio permanente. Finalmente, la presión social obligó a las autoridades a clausurarlo otra vez, confirmando que el costo político pesó más que la coherencia discursiva.
SALÓN DE BELLEZA DEL BIENESTAR
No es broma, la senadora @AndreaChavezTre puso un salón de belleza en el senado de la República.
Este es el nivel de naquez, prepotencia, falta de respeto, soberbia, podredumbre que es Morena.
La que está ahí pintándose el cabello, es… pic.twitter.com/fmpV1HDSp7
— Neoliberalover (@neoliberalover) February 4, 2026