INTERNACIONAL
Pese a Trump, EU permite que México siga enviando petróleo a Cuba
México envía petróleo a Cuba con el aval del gobierno de Estados Unidos, pese a las advertencias públicas del presidente Donald Trump, de acuerdo con funcionarios citados por la cadena CBS News. Aunque el mandatario aseguró que no habría “más petróleo ni dinero” para la isla, la política actual de Washington permite que el suministro mexicano continúe como parte de una estrategia de negociación con La Habana.
Según el reporte, la administración estadounidense no busca provocar el colapso del gobierno cubano, sino mantener una vía de negociación con La Habana. Esta postura contrasta con el discurso público del mandatario republicano, quien ha endurecido su retórica contra el régimen cubano.
México, proveedor clave de petróleo para la isla
México se ha convertido en un proveedor estratégico de petróleo para Cuba, particularmente tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, lo que ha reducido la capacidad de Caracas para abastecer energéticamente a la isla.
Funcionarios estadounidenses consideran que un corte total del suministro o un embargo energético tendría consecuencias inmediatas para Cuba, especialmente para su red eléctrica, que enfrenta un deterioro estructural y apagones recurrentes. La interrupción del flujo de crudo agravaría una crisis que ya impacta a la población civil.
Washington apuesta por la negociación, no por el colapso
Un funcionario estadounidense citado por la televisora señaló que la situación económica de Cuba es crítica. Según esa fuente, el régimen cubano enfrenta una escasez severa de recursos, al grado de revender petróleo venezolano a China para obtener liquidez, una práctica que habría profundizado la crisis energética incluso antes de los cambios recientes en Venezuela.
Este lunes, el presidente Trump sostuvo una conversación telefónica con la mandataria mexicana Claudia Sheinbaum. Sin embargo, la presidenta informó que el tema de Cuba no fue abordado durante el diálogo.
El reporte de CBS subraya que, más allá de la retórica política, la estrategia de Estados Unidos apunta a evitar un colapso inmediato en Cuba y mantener abiertas opciones diplomáticas en un contexto regional cada vez más tenso.