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Incautación de buques petroleros: EU intercepta dos tanqueros ligados a Venezuela, uno con bandera rusa

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Incautación de buques petroleros escala el bloqueo de Estados Unidos contra el crudo venezolano

Washington confirmó la incautación de dos tanqueros vinculados al transporte de petróleo venezolano. Uno de los buques navega con bandera rusa. Las fuerzas estadounidenses realizaron las operaciones casi de forma simultánea en el Atlántico Norte y en el mar Caribe. Las autoridades de Estados Unidos sostienen que ambos barcos violaron sanciones financieras y energéticas que Washington impuso al gobierno de Caracas.

De acuerdo con el Comando Europeo de Estados Unidos, el primer buque se llama Marinera, antes Bella 1. La nave opera ahora bajo bandera rusa. Unidades navales estadounidenses la interceptaron en aguas del Atlántico después de una persecución que duró casi dos semanas. El tanquero aparece en listas de sanciones por operar como parte de una “flota en la sombra”. Según los reportes, esa red habría movido crudo venezolano e iraní con documentación falsa y cambios de identidad para evadir controles.

Rusia protesta por la incautación de buques petroleros y habla de “piratería” en alta mar

El Comando Sur aseguró en el Caribe al segundo barco, Sophia, registrado bajo bandera panameña. Funcionarios estadounidenses lo vinculan con esquemas de exportación de petróleo venezolano fuera de los canales autorizados. El caso se enmarca en el bloqueo naval que Estados Unidos mantiene como parte de la Operación Southern Spear. La Armada estadounidense escoltará ambos tanqueros hasta puertos de ese país, mientras avanzan los procesos judiciales por violaciones a sanciones.

Moscú reaccionó con dureza ante la incautación de buques petroleros, en especial por el caso del Marinera. El Ministerio de Transporte de Rusia calificó la operación como una violación del derecho marítimo internacional. Varios legisladores rusos incluso la describieron como un acto de “piratería” en alta mar. Además, el gobierno ruso exigió garantías para el trato de la tripulación y el retorno de los marinos a su país.

Parte de una campaña más amplia de presión contra Venezuela

Las operaciones navales forman parte de la estrategia de Estados Unidos para reforzar el bloqueo al petróleo venezolano. Desde finales de 2025, la Casa Blanca impulsa una política de “interceptar y decomisar” cualquier tanquero sancionado que entre o salga de puertos controlados por el gobierno de Caracas. Informes oficiales describen esta ofensiva como un intento de cortar flujos de financiamiento que Washington asocia con corrupción y redes de narcotráfico.

Funcionarios de seguridad estadounidenses aseguran que la incautación de buques petroleros busca golpear a la llamada “flota oscura”. Esa red agrupa barcos que apagan sus sistemas de rastreo, cambian de bandera y manipulan documentos de carga para mover crudo sancionado. Especialistas en derecho internacional advierten, sin embargo, que este tipo de acciones en aguas internacionales tensan los límites legales. También alertan que pueden escalar los roces con potencias como Rusia, que ya desplegó buques militares para escoltar tanqueros en rutas sensibles.

En América Latina, la noticia reabre el debate sobre el impacto regional de las sanciones y de los bloqueos marítimos. Estados Unidos sostiene que protege así los recursos del pueblo venezolano. Sus críticos, en cambio, señalan que la presión sobre la industria petrolera ha agravado la crisis económica del país. Con los dos tanqueros bajo custodia y nuevas amenazas de futuros decomisos, el tablero energético y diplomático alrededor de Venezuela entra en una fase todavía más volátil.

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