NACIONAL
Ataque armado en Zapopan Jalisco deja tres muertos y desata pánico en zona comercial
Ataque armado en Zapopan Jalisco exhibe la fuerza del crimen organizado en plena zona urbana
El ataque armado en Zapopan Jalisco dejó un saldo de tres personas asesinadas y al menos cuatro escoltas heridos, en uno de los hechos más violentos del cierre de año en Jalisco. Un comando fuertemente armado emboscó a un empresario, a su hija menor de edad y a su guardaespaldas, mientras circulaban en una camioneta Lamborghini Urus de lujo en los límites entre Guadalajara y Zapopan.
La agresión ocurrió la mañana del 29 de diciembre sobre avenida Topacio y calles como Brillante y Bahía, en la colonia Santa Eduwiges, una zona residencial y comercial cercana a Plaza del Sol. Hombres con armas largas bajaron de al menos dos camionetas tipo RAM y abrieron fuego de forma directa contra el vehículo del empresario y los autos de escoltas que lo acompañaban. Testigos describieron una balacera de entre 10 y 20 minutos.
Cómo operó el comando y quién era el empresario atacado
Las primeras investigaciones señalan que el ataque armado tuvo carácter de emboscada. El empresario viajaba en la Lamborghini Urus naranja junto a su hija adolescente, mientras al menos dos camionetas de seguridad privada lo escoltaban. Cuando el convoy avanzó por avenida Topacio, los agresores cerraron el paso desde varios frentes y comenzaron a disparar con armas de alto calibre. Peritos contaron más de 200 casquillos esparcidos sobre el asfalto.
Las autoridades de Jalisco identificaron al empresario como Alberto Prieto Valencia, conocido como “El Prieto” o “Don Beto”, comerciante del Mercado de Abastos y dueño de empresas de logística y cereales. El empresario y uno de sus escoltas murieron en el lugar, dentro de la zona acordonada. La hija, de 16 años, todavía llegó con vida a un hospital, pero falleció mientras recibía atención médica. Además, cuatro guardaespaldas más resultaron heridos y médicos los reportan con distintos niveles de gravedad.
Respuesta de autoridades y miedo entre vecinos de Zapopan
Tras el ataque, policías municipales, elementos estatales, Guardia Nacional y Ejército desplegaron un operativo masivo. Cuerpos de emergencia atendieron a los lesionados y los trasladaron a hospitales cercanos, mientras el helicóptero de la policía sobrevoló la zona para buscar a los responsables. A pesar del despliegue, hasta ahora las autoridades no reportan detenciones relacionadas con la emboscada.
Vecinos de Santa Eduwiges y colonias aledañas relataron escenas de pánico. Muchas personas abandonaron sus vehículos y corrieron para refugiarse en comercios o casas cercanas cuando escucharon las ráfagas. Videos que circularon en redes sociales muestran autos con impactos de bala, unidades de escolta destruidas y la camioneta de lujo prácticamente acribillada. Estos materiales viralizaron el caso y reforzaron la percepción de inseguridad en el área metropolitana de Guadalajara.
Ataque armado en Zapopan Jalisco reaviva el debate sobre violencia y crimen organizado
Este ataque se suma a una serie de hechos de alto impacto en la entidad, donde analistas de seguridad señalan la presencia y disputa de grupos del crimen organizado. Aunque la Fiscalía de Jalisco no ha confirmado un vínculo directo con algún cártel, el uso de vehículos de lujo, armamento pesado y un comando numeroso apunta a una operación planificada.
Organizaciones civiles y especialistas piden una investigación a fondo, que incluya la ruta de los agresores, el origen de las armas y posibles antecedentes de amenazas contra el empresario. También exigen transparencia en los avances del caso y protección para testigos. Mientras tanto, comerciantes del Mercado de Abastos y habitantes de Zapopan expresan temor por la escalada de violencia y la posibilidad de nuevos ataques en zonas concurridas.
La triple ejecución de Alberto Prieto, su hija y su escolta deja una imagen clara: la disputa armada irrumpe a plena luz del día, en avenidas de alto tráfico, frente a familias y trabajadores. Para muchos habitantes de Jalisco, la escena confirma que la línea entre la vida cotidiana y la guerra del crimen organizado se vuelve cada vez más delgada.