INTERNACIONAL
Victoria de José Antonio Kast marca el giro más a la derecha en Chile en décadas
El líder republicano gana la segunda vuelta con el 58% de los votos y se convierte en el presidente más conservador desde el fin de la dictadura
La victoria de José Antonio Kast en las elecciones presidenciales de Chile cerró una jornada que redefine el mapa político del país. El candidato del Partido Republicano, identificado con la extrema derecha, ganó la segunda vuelta de 2025 con una amplia ventaja sobre la abanderada de la izquierda, Jeannette Jara, y se convirtió en el nuevo presidente electo de la nación sudamericana.
Con más del 99% de las mesas escrutadas, Kast obtuvo alrededor del 58% de los votos frente al 42% de Jara, una diferencia superior a 16 puntos que lo convierte en uno de los mandatarios con mayor respaldo en segunda vuelta desde el retorno a la democracia. Además, ganó en todas las regiones del país, un hecho inédito que subraya la magnitud del giro a la derecha en el electorado chileno.
Victoria de José Antonio Kast impulsada por el temor a la inseguridad y la crisis económica
La campaña que explica la victoria de José Antonio Kast giró en torno a tres ejes: inseguridad, migración y malestar económico. El presidente electo capitalizó el aumento de delitos violentos y la percepción de avance del crimen organizado, prometiendo militarizar zonas críticas, endurecer penas y reforzar las facultades de las fuerzas de seguridad.
Kast también hizo de la migración uno de sus temas centrales. Planteó controles fronterizos más estrictos, deportaciones aceleradas para personas con antecedentes penales y un recorte a beneficios sociales para extranjeros en situación irregular. En lo económico, ofreció recortar el gasto público, reducir trabas a la inversión privada y alentar sectores estratégicos, manteniendo algunos programas sociales para evitar un choque frontal con amplios segmentos de la población.
Un presidente ultra-conservador en un país políticamente dividido
Diversos analistas destacan que la victoria de José Antonio Kast coloca a Chile frente a su presidente más conservador desde la dictadura de Augusto Pinochet. El nuevo mandatario se opone al aborto, plantea revisar avances en derechos de diversidad sexual y defiende un orden social fuertemente anclado en valores tradicionalistas y en el protagonismo del mercado.
Al mismo tiempo, el resultado se inscribe en una ola regional de triunfos de la derecha y la ultraderecha, similar a lo ocurrido recientemente en países como Argentina y Ecuador. Líderes conservadores celebraron el desenlace electoral, mientras gobiernos y fuerzas progresistas expresaron preocupación por un posible retroceso en materia de derechos humanos y políticas sociales.
Desafíos de gobernabilidad y un Congreso sin mayoría asegurada
A pesar de la contundencia con la que ganó las urnas, Kast enfrentará un Congreso fragmentado, con un Senado dividido y una Cámara de Diputados donde ninguna fuerza controla por sí sola las decisiones clave. Ese escenario podría frenar sus propuestas más radicales, en especial las relacionadas con derechos civiles y recortes profundos al gasto público.
En su primer discurso como presidente electo, José Antonio Kast prometió gobernar “para todos los chilenos”, llamó a la unidad y aseguró que su prioridad será “recuperar el orden y la seguridad” sin descuidar la estabilidad económica. La victoria de José Antonio Kast abre así una nueva etapa política para Chile: un país que apuesta por un giro drástico hacia la derecha, pero que también pondrá a prueba los equilibrios institucionales y la capacidad de diálogo en medio de una sociedad polarizada.