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Trabajar sin red de seguridad: el precio real del empleo en México

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Durante el Bolo Fest 2025, una persona caracterizada como galleta de jengibre se desmayó por presunto golpe de calor mientras participaba en el desfile sobre Paseo de la Reforma. El incidente volvió a poner en el centro del debate las condiciones de los empleos precarios en México, donde miles de trabajadores eventuales enfrentan riesgos físicos sin seguridad social ni protección laboral.

Trabajar bajo el sol, sin contrato ni protección

Laborar dentro de una botarga implica jornadas prolongadas, escasa ventilación y exposición directa a altas temperaturas. Aunque estos empleos pueden pagar entre 800 y 2 mil pesos por jornada, en la mayoría de los casos no existe contrato formal, seguro social ni prestaciones. Ante una emergencia, la atención depende casi por completo de los servicios públicos o de la respuesta del organizador.

Empleos precarios que sostienen espectáculos y servicios

En esta misma categoría se encuentran no solo las botargas, sino también personal de logística, animadores, acomodadores, edecanes entre otros. Se trata de empleos indispensables para el funcionamiento de espectáculos, ferias, campañas publicitarias y eventos masivos, pero que operan, en su mayoría, bajo esquemas de alta precariedad.

Son trabajos que resultan atractivos para jóvenes, estudiantes o personas que buscan un ingreso extra, sobre todo cuando el salario mínimo no alcanza para cubrir necesidades básicas. Sin embargo, el ingreso diario no compensa la ausencia de seguridad social, estabilidad laboral ni protección ante accidentes, lo que coloca a miles de personas en una situación de vulnerabilidad estructural.

No basta con subir el salario en los empleos precarios

Especialistas advierten que elevar el salario mínimo es un avance relevante, pero insuficiente, si no va acompañado de una mayor responsabilidad social por parte de los empleadores. Un sueldo “alto” por jornada no sustituye el derecho a condiciones dignas de trabajo.

El debate, señalan, no debe centrarse únicamente en cuánto se paga por día, sino en qué tan seguro y protegido está quien realiza ese trabajo.

Berenice Giles: trabajo sin protección en eventos masivos

A principios de 2025, la fotógrafa Berenice Giles falleció mientras cubría un evento masivo, un caso que generó conmoción en el gremio periodístico. Familiares y colegas señalaron entonces la falta de claridad sobre seguros, prestaciones o compensaciones, evidenciando nuevamente la fragilidad de los esquemas de contratación por evento.

Su fallecimiento se convirtió en un símbolo de los riesgos que enfrentan quienes trabajan sin protección formal, aun cuando su labor es esencial para la realización de grandes espectáculos públicos.

El sueldo no siempre alcanza para vivir

El costo de vida en México exige más que un ingreso eventual.  Con ingresos de $8,480.17 mensuales, al día de hoy, millones apenas alcanzan a cubrir lo indispensable, sin margen para ahorro, salud o emergencias.

En este contexto, aceptar trabajos de riesgo se vuelve, para muchos, una decisión obligada más que una elección.

Dignidad laboral, la deuda pendiente

El desmayo de la botarga en el Bolo Fest 2025 y el antecedente de Berenice Giles evidencian una problemática estructural: los empleos precarios siguen siendo parte esencial de la economía de eventos y servicios en México, sin que existan mecanismos suficientes de protección. Aumentar el salario es necesario, pero no suficiente si no se garantiza trabajo digno, seguro y con derechos.

¿Cuánta vida te está costando tu trabajo?

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