NACIONAL
Aparece video de Manzo con Moreira, Alazraki y Aguilar
Video revela reunión de Carlos Manzo con figuras de la derecha mexicana antes de su asesinato
Un video difundido recientemente muestra al exalcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, reunido con Rubén Moreira, Carlos Alazraki y Rubén Aguilar, semanas antes de ser asesinado el 1 de noviembre. Las imágenes, grabadas a finales de junio en las instalaciones del canal Atypical TeVe, han generado polémica por una declaración de Manzo en la que afirmó: “Si ven a un delincuente matando a un inocente, mátenlo.”
El encuentro, que parecía centrado en la situación de violencia en Michoacán, adquiere ahora relevancia política tras la muerte del edil, cuya figura ha sido utilizada por distintos sectores para confrontar al gobierno federal.
Durante la charla difundida en redes sociales, Moreira y Alazraki recomendaron a Manzo reforzar su seguridad y exigir mayor presencia militar en el estado. Sin embargo, tras su asesinato, dirigentes del PRI y del PAN han aprovechado el caso para culpar al presidente Andrés Manuel López Obrador y a Claudia Sheinbaum, señalándolos como responsables del clima de violencia en la región.
El hermano del edil, Juan Manzo, desmintió versiones partidistas y aclaró que el alcalde era “afín a la izquierda”, aunque diversas fuerzas políticas habían intentado sumarlo a sus filas. Analistas consideran que la figura del exalcalde fue instrumentalizada como símbolo político, en una narrativa de corte “outsider”, similar a la usada por movimientos populistas de derecha en otras partes del mundo.
La difusión del video ha reavivado la disputa política nacional y profundizado la polarización. Mientras la investigación sobre el crimen continúa, distintos actores han usado el caso para posicionar discursos partidistas y reforzar agendas electorales.
Organizaciones civiles han pedido cautela y respeto, recordando que la prioridad debe ser aclarar el asesinato y garantizar justicia para la familia del exalcalde, no sacar rédito político de su muerte.
El caso de Carlos Manzo ilustra cómo la violencia y la política en México se entrelazan peligrosamente. Su asesinato, en lugar de unir a la sociedad en torno a la exigencia de justicia, se ha convertido en un campo de batalla retórico donde cada bando busca obtener ventaja.
Resulta preocupante que el dolor de una comunidad se utilice como plataforma electoral. La verdadera lección que deja esta tragedia no está en los discursos, sino en la urgencia de romper con la lógica de usar la muerte como instrumento político. En un país herido por la violencia, los muertos no deberían tener color de partido.