NACIONAL
Sheinbaum promete un plan integral de seguridad para el estado.
Miles marchan en Uruapan para exigir justicia por el asesinato del alcalde Carlos Manzo Rodríguez
Miles de ciudadanos salieron este viernes a las calles de Uruapan, Michoacán, para exigir justicia por el asesinato del alcalde Carlos Manzo Rodríguez, ocurrido hace una semana. Vestidos de blanco y portando pancartas con mensajes de paz, los manifestantes —más de 10 mil personas según autoridades locales— recorrieron las principales avenidas, provocando la paralización temporal del comercio y el transporte público.
Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que su gobierno “no se retirará de Michoacán” y anunció que este domingo presentará el Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, enfocado en “abrazar a los jóvenes” y atender las causas sociales que los acercan a la violencia.
Las movilizaciones en Uruapan se suman a las protestas que desde el lunes se extendieron por Morelia y Lázaro Cárdenas, con caravanas de transportistas, bloqueos parciales y paros laborales. La indignación por el homicidio de Manzo Rodríguez ha unificado a diversos sectores sociales y productivos, convirtiéndose en un reclamo colectivo contra la inseguridad y la impunidad.
La Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate (APEAM) advirtió que la violencia y la extorsión amenazan la actividad económica del corredor agroexportador, pieza clave del desarrollo regional. El asesinato del alcalde ha sido interpretado como un síntoma más de la fragilidad institucional que enfrenta el estado.
En su mensaje matutino, Claudia Sheinbaum reiteró que la estrategia de seguridad de su gobierno “debe ir más allá de la fuerza pública” e incluir educación, cultura y oportunidades como pilares de prevención. Sin embargo, los manifestantes exigen investigaciones transparentes, justicia efectiva y protección para las autoridades locales, muchas de las cuales han sido blanco de amenazas en los últimos meses.
El llamado ciudadano también apunta a que las políticas federales se traduzcan en acciones tangibles en territorio michoacano, donde la presencia del crimen organizado ha limitado el ejercicio del poder civil y el desarrollo económico.
El asesinato de Carlos Manzo Rodríguez no solo sacude a Uruapan, sino que revela la profunda descomposición social e institucional que atraviesa Michoacán. Las palabras de la presidenta Claudia Sheinbaum van en la dirección correcta —atender las causas, no solo las consecuencias—, pero el desafío radica en convertir el discurso en acciones sostenidas y verificables.
Mientras la violencia siga arrebatando vidas de servidores públicos y jóvenes por igual, la paz será un ideal distante. México no necesita más promesas: necesita resultados, justicia y un Estado que no abandone a sus ciudadanos.