INTERNACIONAL
Lula busca salvar la agenda climática global desde el corazón de la selva
Cumbre climática en Belém: Lula reúne a más de 50 líderes mundiales para reimpulsar la agenda ambiental
La ciudad amazónica de Belém, en Brasil, se convierte hoy en el epicentro de la lucha global contra el cambio climático, al recibir durante dos días a más de 50 líderes internacionales convocados por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. El objetivo: revivir una agenda climática debilitada por divisiones políticas, tensiones internacionales y la reciente retirada de Estados Unidos de los acuerdos globales.
Sin embargo, el evento no está exento de polémica. La sede, una urbe de 1.4 millones de habitantes —la mitad en condiciones de pobreza—, enfrenta carencias de infraestructura que encarecieron los costos y complicaron la llegada de delegaciones pequeñas y organizaciones civiles.
El gobierno brasileño busca proyectar liderazgo internacional en materia ambiental. Para ello, Lula da Silva destinó recursos a fin de alojar gratuitamente a delegaciones de países con menos recursos en cruceros convertidos en hoteles flotantes.
Aun así, la elección de Belém ha generado debate: el parque sede de la cumbre aún parecía un sitio en construcción hasta horas antes del arranque oficial. La situación refleja los retos de organizar un evento global en una región con fuertes limitaciones urbanas y sociales, pero también el deseo de dar protagonismo al corazón de la Amazonía.
Los líderes participantes —entre ellos representantes de Naciones Unidas, la Unión Europea y bloques africanos y asiáticos— discuten cómo restaurar los compromisos internacionales contra el calentamiento global y reforzar la cooperación financiera para los países más afectados.
Mientras tanto, los habitantes de Belém expresan sentimientos encontrados: celebran la visibilidad internacional de la Amazonía, pero critican los altos costos y las obras inconclusas que acompañan la cumbre. Para muchos, la reunión simboliza la distancia entre los discursos verdes y las realidades locales de pobreza y desigualdad.
La paradoja es evidente. Mientras los líderes mundiales debaten cómo salvar el planeta, el escenario mismo del encuentro revela los contrastes de un mundo desigual. Belém, símbolo de la Amazonía y de la esperanza ambiental, también refleja la precariedad de millones.
El gesto político de Lula busca dar voz al sur global y posicionar a Brasil como referente climático. Pero sin compromisos firmes, esta cumbre climática en Belém podría quedar en otro espectáculo diplomático más: lleno de promesas verdes, pero con resultados grises.