NACIONAL
Legisladores convierten San Lázaro en ring político por el gasto federal.
Presupuesto 2026: gritos, mantas y caos en San Lázaro
Ciudad de México.— La discusión del Presupuesto de Egresos 2026 en la Cámara de Diputados se convirtió este martes en un auténtico campo de batalla político. Entre gritos, pancartas y acusaciones cruzadas, los legisladores de Morena, PRI, PAN y Movimiento Ciudadano protagonizaron una sesión que obligó a decretar un receso para restablecer el orden.
El enfrentamiento comenzó cuando el morenista Arturo Ávila interrumpió el discurso de la priísta Ariana del Rocío Rejón, llamando “carroñeros” a los integrantes de la oposición. De inmediato, el PRI respondió desplegando una manta con la imagen del propio Ávila, lo que desató una ola de reclamos, empujones y gritos desde las curules.
Tras una hora de negociaciones, los coordinadores parlamentarios alcanzaron un acuerdo de “civilidad”, que contempla siete compromisos básicos: evitar ataques personales, respetar la tribuna y abstenerse de usar imágenes o mantas ofensivas durante la sesión.
A pesar del pacto, se espera que la discusión continúe hasta la madrugada del jueves, con más de mil 700 reservas y reasignaciones que suman casi 18 mil millones de pesos al gasto federal, lo que anticipa un debate maratónico y lleno de tensiones.
La política como espectáculo
Lo ocurrido en San Lázaro refleja el nivel de polarización que domina hoy al Congreso mexicano.
En lugar de un ejercicio de debate técnico sobre el destino del presupuesto —salud, educación, seguridad o infraestructura—, la sesión se transformó en un espectáculo de descalificaciones y estrategias mediáticas.
La política debería ser un espacio de diálogo, no de escándalo. Pero en México, el show parlamentario parece haberse normalizado.
La “civilidad” pactada anoche debería ser la norma, no la excepción, si se aspira a que el Congreso recupere su credibilidad y los ciudadanos puedan confiar en que sus representantes están discutiendo el futuro del país, no su propio protagonismo.