NACIONAL
Gobernador de Michoacán es abucheado durante el funeral.
Uruapan despide entre gritos de justicia al alcalde asesinado Carlos Manzo
Miles acompañan el cortejo fúnebre en una jornada marcada por el dolor, la indignación y el reclamo ciudadano
Uruapan, Michoacán. — Miles de ciudadanos salieron este domingo a las calles para despedir al alcalde Carlos Manzo Rodríguez, asesinado durante el Festival de las Velas. El cortejo fúnebre, encabezado por su viuda Grecia Quiroz, partió de la funeraria San José hacia la plaza principal, donde la despedida se transformó en una manifestación de duelo e indignación colectiva.
Entre aplausos, flores y pancartas, los asistentes exigieron justicia y seguridad, denunciando el abandono institucional ante la violencia que golpea al municipio. “Manzo vive, la lucha sigue” y “¡Justicia para Uruapan!” fueron algunas de las consignas que resonaron durante el recorrido.
El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, fue abucheado al llegar al velorio. Permaneció menos de cinco minutos antes de retirarse, entre gritos de “¡Fuera!”, “¡Asesino!” y “¡Justicia!”. Los reclamos reflejaron la frustración ciudadana por las reiteradas peticiones de apoyo que el edil hizo antes de ser asesinado.
Carlos Manzo, quien gobernaba como independiente, había denunciado amenazas y solicitado refuerzos de seguridad desde meses atrás. Su muerte ha desatado una ola de protestas en la región y reavivado el debate sobre la incapacidad del Estado para proteger a sus autoridades locales.
El eco de un municipio que se siente solo
El asesinato de Carlos Manzo no solo representa la pérdida de un líder local, sino el reflejo del fracaso institucional en zonas asfixiadas por el crimen organizado. Manzo pidió ayuda y no fue escuchado. Su muerte revela la soledad con la que los municipios enfrentan una guerra desigual, mientras el Estado parece ausente o rebasado.
En Michoacán, la violencia ya no distingue colores ni partidos. El silencio oficial se convierte en cómplice, y la gente lo sabe. Lo ocurrido en Uruapan no es solo una tragedia local: es el retrato de un país donde la justicia llega tarde… o no llega.