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Washington y Pekín buscan equilibrio entre seguridad y tecnología.

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Trump y Xi Jinping sellan un acuerdo comercial tras seis años de tensión

El presidente estadounidense anuncia reducción de aranceles a productos chinos a cambio de cooperación en fentanilo y compras agrícolas

Busán, Corea del Sur. — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que la disputa comercial con China “quedó resuelta”, tras sostener su primer encuentro en seis años con el mandatario chino Xi Jinping.
La reunión, celebrada en la ciudad surcoreana de Busán, se prolongó poco más de 40 minutos y marcó el primer acercamiento directo entre ambos líderes desde el restablecimiento del control republicano en Washington.

Trump anunció una reducción del 57% al 47% en los aranceles a productos chinos, a cambio de que Pekín reanude la compra de soya estadounidense y refuerce sus acciones contra el tráfico de fentanilo, una de las mayores preocupaciones de la Casa Blanca.

El acuerdo también garantiza el flujo de exportaciones chinas de “tierras raras”, minerales estratégicos para la industria tecnológica y la inteligencia artificial. Este punto, considerado crucial por analistas, refuerza la dependencia mutua entre las dos economías más grandes del planeta.

Por su parte, Xi Jinping calificó el encuentro como un paso hacia la “cooperación inevitable”, subrayando que “China y Estados Unidos deben ser socios, no rivales”. Ambos líderes evitaron abordar temas sensibles como el petróleo ruso o la seguridad en el mar de China Meridional, pero coincidieron en la necesidad de coordinar esfuerzos diplomáticos sobre la guerra en Ucrania.

Un alivio temporal en la rivalidad global

Aunque Trump presentó el resultado como un triunfo diplomático, expertos advierten que la distensión podría ser temporal. Las tensiones tecnológicas, los subsidios industriales y la competencia por el liderazgo en inteligencia artificial siguen sin resolverse.

El nuevo pacto parece más una tregua táctica que una reconciliación estructural: una pausa en la guerra arancelaria que busca estabilizar mercados antes de la elección presidencial estadounidense.

Análisis: diplomacia con cálculo electoral

Trump usa la crisis del fentanilo como moneda de cambio en su pulso comercial con China. Si bien busca cooperación para frenar la entrada de esta droga mortal, el acuerdo también refleja su interés por mantener la hegemonía tecnológica estadounidense frente al avance chino.

Esta mezcla de diplomacia y pragmatismo económico podría reforzar su imagen ante el electorado interno, pero deja claro que el combate al fentanilo se negocia más en las mesas comerciales que en las de salud pública.
La reunión con Xi es, en realidad, una prueba de poder y conveniencia: cuánto está dispuesto a ceder Estados Unidos por seguir dominando la era de la inteligencia artificial.

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