INTERNACIONAL
Noboa propone usar la isla Baltra para combatir el narcotráfico y la pesca ilegal.
Noboa propone base militar extranjera en Galápagos: Ecuador votará en referendo histórico
La iniciativa busca reforzar la seguridad contra el narcotráfico, pero enfrenta críticas por violar la soberanía nacional y poner en riesgo un santuario natural
Quito. — El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, encendió un debate nacional al proponer la instalación de una base militar extranjera —posiblemente estadounidense— en la isla Baltra, parte del archipiélago de Galápagos.
Según el mandatario, la medida fortalecería la lucha contra el narcotráfico, la pesca ilegal y el tráfico de combustible, tres de las mayores amenazas que enfrenta el país y su zona marítima.
El plan requeriría modificar la Constitución de 2008, que prohíbe expresamente la presencia militar extranjera en territorio ecuatoriano, por lo que será sometido a referendo el próximo 16 de noviembre.
“No se trata de regalar Galápagos, sino de protegerla”, afirmó Noboa, quien defendió la propuesta como una estrategia de seguridad y desarrollo local.
El anuncio ocurre en un contexto de creciente cooperación militar entre Ecuador y Estados Unidos, justo cuando Washington amplía su influencia en el Pacífico para contener el tráfico de drogas hacia Norteamérica.
Sin embargo, el proyecto ya provoca un intenso debate nacional y ambiental. Diversos sectores alertan sobre una posible pérdida de soberanía, impactos ecológicos y la reactivación de tensiones históricas por la presencia militar extranjera en la región.
Un dilema entre soberanía y seguridad
La propuesta de Noboa plantea una pregunta incómoda: ¿hasta dónde puede llegar un Estado para garantizar su seguridad sin comprometer su independencia?
Para algunos analistas, permitir una base militar en las Galápagos podría mejorar la vigilancia marítima y disuadir al crimen organizado. Pero para otros, abrir las puertas a fuerzas extranjeras en uno de los lugares más emblemáticos del país sería un precedente peligroso.
Ecuador enfrenta así un dilema histórico:
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Ceder espacio estratégico a cambio de apoyo militar y control territorial, o
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Defender su autonomía plena, enfrentando en solitario a redes criminales transnacionales cada vez más poderosas.
Lo que está en juego no es solo una decisión de seguridad, sino la definición de qué tipo de Estado quiere ser Ecuador en el siglo XXI: uno soberano y vulnerable, o uno protegido pero condicionado.