INTERNACIONAL
Una nueva carrera nuclear podría estar más cerca de lo que creemos.
Trump reactiva pruebas nucleares de Estados Unidos y desata alerta global
El expresidente justifica la medida como respuesta a Rusia y China; expertos advierten riesgo de una nueva carrera armamentista
Washington D. C. — El expresidente Donald Trump encendió nuevamente las alarmas internacionales al anunciar la reanudación de las pruebas nucleares de Estados Unidos, una decisión que rompe con más de tres décadas de política de contención atómica.
A través de su red social Truth Social, Trump aseguró que la medida busca “mantener la paridad” con Rusia y China, al afirmar que ambas potencias “han acelerado sus programas de ensayo nuclear” en los últimos años.
“Durante mi primer mandato modernizamos por completo nuestro arsenal nuclear, el más poderoso del mundo. No permitiremos que nadie nos supere”, escribió el exmandatario.
Un giro drástico en la política de contención nuclear
El anuncio marca un cambio profundo respecto a la estrategia mantenida por Washington desde la firma del Tratado de Prohibición Parcial de Ensayos Nucleares de 1963 y la moratoria establecida en 1992.
Hasta el momento, el Departamento de Guerra no ha ofrecido detalles sobre el alcance, la ubicación o el calendario de las pruebas anunciadas.
Analistas internacionales advierten que la decisión podría reavivar tensiones globales y empujar al mundo hacia una nueva carrera armamentista, especialmente tras los recientes ensayos del misil ruso Burevestnik y el submarino nuclear Poseidón.
Reacciones internacionales
Gobiernos europeos y organismos multilaterales expresaron su preocupación por el anuncio, mientras que la ONU recordó que cualquier reanudación de pruebas contraviene el espíritu del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).
“Un solo ensayo podría destruir décadas de diplomacia nuclear”, advirtió un funcionario de Naciones Unidas bajo condición de anonimato.
Un mensaje de fuerza en tiempos de incertidumbre
La decisión de Trump llega en un contexto geopolítico tenso, con guerras abiertas en Ucrania y Medio Oriente, y con Estados Unidos en plena precampaña presidencial.
Más allá de la justificación técnica, el gesto se interpreta como un mensaje político de poder, tanto hacia sus adversarios internacionales como hacia su electorado interno.
El mundo vuelve a mirar con inquietud a Washington: la era de las pruebas nucleares, que parecía enterrada, podría estar a punto de resucitar.