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Productores del Bajío aceptan apoyo de $950 por tonelada

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Gobierno federal logra acuerdo con productores de maíz del Bajío tras bloqueos carreteros

El pacto incluye un apoyo de 950 pesos por tonelada y la creación de un sistema nacional para regular el mercado del maíz.

Ciudad de México. — Tras varios días de tensión y bloqueos carreteros, el Gobierno federal alcanzó un acuerdo con los productores de maíz del Bajío, poniendo fin a las protestas que afectaron las principales vías de comunicación en Jalisco, Guanajuato y Michoacán.

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) informó que se otorgará un apoyo de 950 pesos por tonelada, de los cuales 800 pesos serán aportados por el Gobierno federal y 150 por los gobiernos estatales involucrados.

El titular de la Sader, Julio Berdegué, detalló que el pacto se concretó la madrugada de este miércoles, con el compromiso de los agricultores de liberar todas las carreteras. Además, anunció la creación del Sistema Mexicano de Ordenamiento de Mercado del Maíz, cuyo objetivo será establecer precios de referencia, reducir la especulación e intervenir menos en los procesos de comercialización.

Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que los apoyos se entregarán de manera directa, priorizando a los pequeños productores y a quienes cultivan maíz nativo.

También adelantó que las industrias harineras y los nixtamaleros se comprometieron a comprar el maíz nacional a un precio superior al internacional, con el fin de fortalecer el campo mexicano y garantizar precios más justos para los agricultores.

Un respiro con sabor a deuda histórica

El acuerdo representa un alivio temporal para los productores del Bajío, pero también evidencia la fragilidad estructural del sistema agrícola mexicano. Que los campesinos tuvieran que bloquear carreteras para ser escuchados es reflejo de una deuda histórica con el campo que las administraciones aún no logran saldar.

El apoyo de 950 pesos por tonelada es un paso positivo, pero insuficiente si no va acompañado de políticas sostenidas que garanticen precios estables, infraestructura y acceso a mercados.

La creación del nuevo sistema de ordenamiento del maíz podría marcar un antes y un después en la transparencia y justicia comercial, siempre que se implemente con rigor y no quede en una promesa burocrática.

En un país donde el maíz es más que un cultivo —es cultura, identidad y sustento—, el verdadero reto será convertir este acuerdo en un cambio duradero, no en un alivio temporal.

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