INTERNACIONAL

Guatemala vive una nueva crisis política por corrupción y autoritarismo.

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Bernardo Arévalo denuncia intento de golpe de Estado en Guatemala y acusa a la Fiscalía de “alianza criminal”

El mandatario pide apoyo internacional y llama a la ciudadanía a defender la democracia ante lo que califica como una ofensiva judicial

Ciudad de Guatemala. — El presidente Bernardo Arévalo denunció públicamente un intento de golpe de Estado promovido, según sus palabras, desde la propia Fiscalía General de la República.
En un mensaje televisado a la nación, el mandatario acusó a la fiscal Consuelo Porras y al juez Fredy Orellana de encabezar una “alianza criminal” destinada a revertir los resultados electorales y restaurar un sistema de corrupción y autoritarismo.

Arévalo sostuvo que las recientes acciones judiciales —incluida la nulidad del partido Movimiento Semilla, que lo llevó al poder— forman parte de una estrategia para anular la voluntad popular expresada en las urnas.

Ante la gravedad de la situación, el mandatario pidió la intervención de la Organización de Estados Americanos (OEA) y convocó a la ciudadanía a defender la democracia en las calles, subrayando que “Guatemala no será rehén de quienes usan la toga para servir a la corrupción”.

La OEA, a través de un comunicado, expresó su preocupación por los acontecimientos y reiteró su respaldo al orden constitucional, instando a las instituciones guatemaltecas a respetar el mandato legítimo del presidente.

Guatemala enfrenta una encrucijada entre democracia y poder judicial politizado

La denuncia de Bernardo Arévalo coloca a Guatemala en el centro de una crisis institucional que pone a prueba su frágil democracia. Lo que comenzó como un pulso entre el Ejecutivo y la Fiscalía ha escalado hacia un conflicto de legitimidades, donde el sistema judicial es acusado de operar como herramienta política.

La reacción de la OEA muestra el creciente temor a un retroceso democrático en Centroamérica, una región marcada por la corrupción estructural y el debilitamiento de los contrapesos institucionales.
Si el llamado de Arévalo logra movilizar apoyo interno e internacional, podría consolidarse como líder de una nueva etapa democrática; si fracasa, Guatemala corre el riesgo de volver al ciclo de impunidad que ha dominado su historia reciente.

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