NACIONAL
Senadora propone sanciones para quienes duerman o se distraigan en el Congreso.
Senadora propone sancionar a legisladores que se duerman o distraigan durante las sesiones
La priista Anabell Ávalos plantea reformas para descontar salario o destituir a quienes incumplan con su deber parlamentario
Ciudad de México. — Dormir o distraerse durante las sesiones podría salir caro a diputadas y senadores. La legisladora Anabell Ávalos Zempoalteca, del PRI, presentó una iniciativa de reforma constitucional que busca descontar el salario —e incluso separar del cargo— a los representantes populares que incumplan con su trabajo legislativo.
La medida contempla sancionar a quienes sean sorprendidos durmiendo, viendo contenido ajeno o realizando actividades no relacionadas con el debate en el Pleno o en comisiones.
Durante su intervención, Ávalos subrayó que “representar al pueblo es un honor que exige responsabilidad y compromiso”.
“En cualquier empleo, un trabajador dormido sería despedido. No se puede permitir la flojera ni la simulación”, afirmó la senadora.
La propuesta incluye agregar un segundo párrafo al artículo 64 de la Constitución para obligar a los legisladores a mantener una conducta ejemplar y responsable. Según Ávalos, el objetivo es recuperar la confianza ciudadana en el Congreso y devolver la dignidad a la función pública.
“México necesita legisladores atentos, responsables y comprometidos con los grandes asuntos nacionales”, concluyó.
El Congreso y el síndrome del piloto automático
La iniciativa de la senadora Ávalos Zempoalteca tiene una intención loable: exigir compromiso a quienes cobran por representar al pueblo.
Pero también revela un mal estructural: la desconexión entre la clase política y la ciudadanía.
¿Realmente se necesita una reforma para que los legisladores hagan su trabajo?
Sancionar a quien se queda dormido puede corregir la forma, pero no el fondo. El verdadero problema no es el sueño, sino la falta de vocación pública.
Mientras el Congreso siga operando en piloto automático —con ausentismo, simulación y votos sin debate—, ningún castigo bastará para despertar la conciencia política.