NACIONAL
Cuauhtémoc Blanco fue captado jugando pádel durante una sesión legislativa.
Cuauhtémoc Blanco, sorprendido jugando pádel durante sesión legislativa sobre la Ley de Aguas
Ciudad de México. — En plena sesión legislativa, el diputado Cuauhtémoc Blanco fue sorprendido jugando pádel mientras participaba —al menos en apariencia— en la discusión sobre la Ley de Aguas Nacionales. El momento quedó registrado en video cuando, al solicitarle su voto, el exgobernador de Morelos encendió su cámara desde una cancha deportiva, raqueta en mano, y únicamente pidió que se le registrara la asistencia, sin responder a la votación.
Ante su silencio, la presidenta de la comisión, Merilyn Gómez, insistió varias veces sin obtener respuesta, lo que provocó reclamos de otros legisladores. “¡Está jugando pádel, no sabe qué está votando!”, reprochó el diputado Mario Zamora del PRI, mientras la panista Patricia Jiménez ironizó: “Anda acosando mujeres”, en referencia a una denuncia pública por presunto acoso contra Blanco.
El incidente desató una ola de críticas en redes sociales, donde ciudadanos y activistas exigieron respeto al trabajo legislativo y denunciaron la falta de ética y compromiso del exfutbolista en sus funciones públicas.
Lo ocurrido con Cuauhtémoc Blanco no es solo una anécdota pintoresca, sino el símbolo de una preocupante desconexión entre el deber público y la responsabilidad política. Convertir una sesión legislativa en el fondo musical de un partido de pádel banaliza la representación ciudadana y erosiona la confianza en las instituciones.
Blanco, que parece seguir jugando en la cancha de la popularidad más que en la del compromiso público, encarna el deterioro del profesionalismo político en un país que necesita representantes serios, no celebridades improvisadas. Este episodio debería abrir un debate sobre rendición de cuentas y ética parlamentaria, más allá del escándalo momentáneo.