NACIONAL
La queja se turnará al Tribunal Electoral para nueva revisión.
INE declara improcedente queja del PAN contra Claudia Sheinbaum por presunta promoción anticipada
Ciudad de México. — El Instituto Nacional Electoral (INE) declaró improcedente la queja presentada por el Partido Acción Nacional (PAN) contra la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, por supuestos actos anticipados de promoción personal realizados en eventos públicos en el Zócalo capitalino y en distintos estados del país.
La Comisión de Quejas y Denuncias del órgano electoral determinó que los actos denunciados ya fueron realizados y, por tanto, resultan “irreparables”, mientras que los eventos futuros señalados por el PAN son “hechos de realización incierta”.
Además, el INE concluyó que las actividades encabezadas por la mandataria no constituyen formalmente la promoción de su informe de gobierno, por lo que no se configuró una infracción electoral.
Uso de recursos públicos será analizado por el Tribunal Electoral
En su resolución, el Instituto precisó que cualquier posible uso indebido de recursos públicos en dichos eventos deberá ser revisado por la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
Mientras tanto, el fallo fue interpretado por el PAN como una muestra de falta de rigor y permisividad del árbitro electoral frente al poder Ejecutivo, mientras que simpatizantes del gobierno celebraron la decisión como una ratificación de legalidad en los actos presidenciales.
Partidos locales acusan falta de equidad en prerrogativas
En paralelo, partidos políticos locales denunciaron ante el INE una desigualdad en la distribución de recursos y tiempos en medios, acusando a los partidos nacionales de recibir una “doble prerrogativa”.
La consejera presidenta, Guadalupe Taddei, aseguró que estas quejas forman parte del análisis interno del Instituto y serán abordadas dentro de la agenda de reforma electoral prevista para los próximos meses.
Un INE entre la legalidad y la confianza pública
Más allá del fallo, lo preocupante es la falta de claridad sobre los límites entre la comunicación gubernamental y la promoción política. El INE necesita fortalecer sus criterios para evitar que los informes o actos públicos se conviertan en plataformas de proyección personal.
La imparcialidad debe ser un principio real, no una interpretación flexible. Si el Instituto busca recuperar la confianza ciudadana, debe demostrar que su actuación es técnica, equitativa y ajena a cualquier poder político.