INTERNACIONAL
Rechazan intervención internacional, pero abren la puerta a la paz.
Hamás acepta desarme parcial, pero rechaza ceder control de Gaza a comité internacional
Sharm el Sheij, Egipto. — En una nueva fase del conflicto en Medio Oriente, el grupo islamista Hamás aceptó entregar sus armas a un comité egipcio-palestino, aunque rechazó ceder la administración de Gaza a un comité internacional, como parte de las negociaciones mediadas por Egipto y Jordania bajo el plan de paz promovido por el expresidente estadounidense Donald Trump.
Desarme condicionado y soberanía en disputa
El acuerdo preliminar establece que fuerzas de seguridad palestinas, entrenadas en Egipto y Jordania, podrán ingresar a la Franja de Gaza para asumir funciones de seguridad. Sin embargo, Hamás se niega a que potencias extranjeras administren el territorio, y pidió que Tony Blair, ex primer ministro británico, se limite a un rol de observador remoto.
Además, el grupo exigió un alto al fuego simultáneo en Gaza y en el espacio aéreo israelí, así como garantías de seguridad para sus dirigentes.
Un avance con cautela en un tablero de poder complejo
Aunque los mediadores describen un “ambiente inusualmente positivo”, la postura de Hamás revela una negociación frágil, donde cada gesto está cargado de desconfianza y cálculo político.
Aceptar un desarme supervisado es un paso inédito, pero mantener el control político de Gaza muestra que el grupo no renunciará fácilmente a su influencia territorial.
El reto para la comunidad internacional será convertir esta apertura táctica en un compromiso duradero, sin repetir los errores de acuerdos pasados que se derrumbaron entre sospechas y retaliaciones.