INTERNACIONAL
La DEA detuvo a 15 integrantes de alto rango en Illinois.
EE.UU. acusa a 26 miembros del Cártel de Sinaloa por narcotráfico y lavado de dinero
Estados Unidos lanzó un nuevo golpe contra el Cártel de Sinaloa. El Departamento de Justicia anunció cargos contra 26 presuntos integrantes de alto rango de esta organización criminal, acusados de traficar metanfetamina, fentanilo y cocaína, además de lavar millones de dólares en bancos estadounidenses.
De acuerdo con la DEA, este operativo se desarrolló a lo largo de varios años y, en tan solo una semana, permitió la captura de 15 de los señalados. La investigación también derivó en la incautación de más de 400 kilos de fentanilo, 80 de metanfetamina y 50 de cocaína en comunidades del sur de Illinois.
Las autoridades estadounidenses calificaron al Cártel de Sinaloa como una “organización terrorista transnacional”, señalando que utiliza la violencia y el narcotráfico para mantener su poder. Incluso lo compararon con una amenaza directa a la seguridad nacional de Estados Unidos.
Este caso forma parte de la operación “Recuperemos América”, una estrategia nacional que se inició durante la administración Trump para desmantelar cárteles y contener su influencia en territorio estadounidense.
El mensaje de Washington es contundente: el fentanilo y el narcotráfico mexicano están en la primera línea de su agenda de seguridad. Que el Cártel de Sinaloa sea catalogado como una organización terrorista transnacional marca un cambio de narrativa que podría escalar en las relaciones bilaterales.
El golpe judicial es relevante, pero también abre preguntas: ¿es suficiente con detener capos y decomisar cargamentos, o se requiere atacar de fondo las redes financieras y la corrupción que permiten su expansión en ambos lados de la frontera?