LOCAL
Alertan sobre nueva amenaza ambiental en la selva: venta indiscriminada de predios cercanos al Tren Maya
Tulum, Q. Roo — Tras la devastación ambiental provocada por la construcción del Tren Maya, colectivos ecologistas advierten sobre una nueva amenaza que pone en riesgo la selva del sureste mexicano: la compra-venta indiscriminada de predios selváticos que circundan el megaproyecto federal, ofrecidos abiertamente en redes sociales como desarrollos inmobiliarios en medio de ecosistemas frágiles.
Así lo denunció el ambientalista José Urbina, conocido como “Pepe Tiburón”, integrante de los colectivos Selvame del Tren y Cenotes Urbanos, quien calificó esta práctica como una forma de especulación territorial que perpetúa el modelo extractivista y privatizador en zonas que deberían estar bajo protección ecológica.
José Urbina – Integrante de los colectivos Selvame del Tren y Cenotes Urbanos
“Lo que está ocurriendo es igual o peor que la obra misma. Se está mercantilizando la selva, poniéndola a disposición de quienes devastan en beneficio propio lo que es patrimonio de todos. Son los mercenarios de la tierra”, expresó Urbina, al referirse a los anuncios inmobiliarios que promueven lotes residenciales y turísticos en plena selva, aprovechando la conectividad generada por el Tren Maya.
De acuerdo con el activista, tan solo en el tramo Tulum–Cancún se han perforado más de 15 mil veces los ecosistemas kársticos, afectando redes de cuevas, cenotes y cavernas que forman parte del subsuelo más biodiverso del país. Además, se estima que fueron talados más de ocho millones de árboles en un corredor de 121 kilómetros de largo por 90 metros de ancho, lo que representa una pérdida forestal sin precedentes en la región.
A esta devastación se suma el impacto de las sascaberas —zonas de extracción de material pétreo— que fueron habilitadas para abastecer la obra ferroviaria. Según Urbina, el daño generado por estas explotaciones ya supera el impacto acumulado durante décadas por la empresa minera Calica, cuya operación ha sido objeto de múltiples denuncias ambientales.
La preocupación de los colectivos se intensifica ante la proliferación de plataformas digitales que promueven terrenos “con plusvalía garantizada” cerca de estaciones del Tren Maya, como en Nuevo Xcan, Izamal o Puerto Morelos. Estas ofertas, dirigidas a inversionistas privados, ignoran los valores ecológicos y culturales de la zona, y podrían consolidar un modelo de urbanización depredadora en áreas de alta fragilidad ambiental.
Los activistas han hecho un llamado urgente a las autoridades federales, estatales y municipales para frenar la venta de predios selváticos y establecer mecanismos de protección territorial que impidan la expansión inmobiliaria en zonas de conservación. “La selva no está en venta. Es tiempo de defenderla con firmeza”, concluyó Pepe Tiburón.