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El peso mexicano enfrenta presiones y analistas anticipan una depreciación moderada
El peso mexicano mantiene relativa estabilidad frente al dólar en torno a los 18.65 pesos por unidad, pero especialistas advierten que esta fortaleza podría ser temporal. De acuerdo con el más reciente sondeo de Reuters, 22 analistas en divisas prevén que la moneda nacional se depreciará cerca de 5.5 % en los próximos doce meses, lo que llevaría la paridad hasta los 19.80 pesos por dólar. El fin de la suspensión de aranceles en Estados Unidos y la incertidumbre sobre la política comercial bilateral figuran entre los principales riesgos.
En el corto plazo, el peso ha destacado como una de las divisas emergentes más sólidas gracias al “carry trade”, estrategia con la que inversionistas aprovechan las altas tasas de interés mexicanas frente a las de economías desarrolladas. Este diferencial ha incrementado la demanda por instrumentos en pesos, dando impulso al tipo de cambio. Sin embargo, expertos del Financial Times advierten que una moneda demasiado fuerte puede afectar la competitividad de las exportaciones mexicanas.
Otro elemento clave es la política monetaria del Banco de México. Con tasas aún elevadas, el instituto central ha contenido parte de la volatilidad, aunque existe margen para recortes en los próximos meses. Cualquier decisión en este sentido podría impactar la relación peso-dólar, sobre todo si la Reserva Federal de Estados Unidos mantiene una postura restrictiva.
Los factores políticos también influyen. En marzo de este año, la imposición de un arancel de 25 % a productos mexicanos por parte del gobierno estadounidense provocó una caída del peso hacia niveles cercanos a 20.85 unidades. Asimismo, la amplia victoria del partido oficialista en 2024 generó incertidumbre sobre los contrapesos institucionales, lo que derivó en un debilitamiento temporal de la moneda.
En este contexto, los analistas coinciden en que, pese a la resiliencia reciente del peso, los riesgos externos y domésticos podrían revertir la tendencia. Para finales de 2025 e inicios de 2026, el consenso apunta a una ligera depreciación, en línea con un crecimiento económico moderado y un entorno internacional marcado por la fortaleza del dólar.